top of page
Hay una diferencia enorme entre un espacio que se ve y uno que se siente bien.
Casi siempre está en la luz: no en cuánta hay, sino hacia dónde va.
Procuro no iluminar desde el centro del espacio, en vez llevo la luz a las superficies, dejo que se derrame sobre los muros, y trabajo la sombra con la misma intención que la luz.
Así un espacio gana profundidad y atmósfera; así deja de exponerte y empieza a recibirte. Cada uno de estos proyectos me enseñó algo. Aquí aprendí a entender la luz como lo que es —capas que se superponen para construir una atmósfera— y de estos espacios nació mi libro. No es teoría: es lo que vi suceder, una y otra vez, en obra real.
"La luz se despliega para engrandecer la arquitectura y hacer visible cada momento de la vida"
bottom of page






