¿Cuánto cuesta el diseño de iluminación en Bogotá?
- Esteban Alvarez Mesa
- hace 24 horas
- 3 Min. de lectura
Me lo preguntan seguido. Alguien llega a mi página, ve los proyectos, lee un poco sobre el proceso, y antes de escribirme ya tiene la duda instalada: ¿esto será muy costoso para mí?
Lo entiendo. Hay algo en la estética de algunos espacios que genera esa impresión automática. Se ve bien, luego debe ser inalcanzable. Pero no siempre es así, y creo que vale la pena hablar de esto con claridad.
La luz es una sola, y viene del spot de veinte mil y de la luminaria de millones también.
Dicho esto, hay algo en lo que sí soy exigente: la calidad de lo que queda instalado. La iluminación de un espacio no es una decisión que se repite con frecuencia — en muchos casos se hace una sola vez, y debe funcionar bien durante muchos años. Por eso me interesa que cada proyecto, sin importar el presupuesto, esté compuesto por piezas de calidad, que no fallen a los dos años, que no pierdan su temperatura de color ni su rendimiento con el tiempo. Eso no siempre significa lo más costoso del mercado. Significa saber elegir bien dentro de cada rango.
Porque hay una confusión frecuente entre el costo del diseño y el costo de los elementos de iluminación, y son dos cosas completamente distintas. El primero es mi honorario — el tiempo, el criterio, el proceso. El segundo depende enteramente de las decisiones que tomemos juntos.
Trabajo con proveedores en rangos muy distintos de precio. Nacionales e internacionales, de entrada y de gama alta, de catálogo y a medida. He aprendido a encontrar en cada rango lo que realmente funciona, y eso me permite adaptar una propuesta a lo que cada proyecto necesita y a lo que cada presupuesto permite. No existe un único camino para iluminar bien un espacio lo importante es tener control de la luz!
Un apartamento de trescientos metros puede llevar diez millones en elementos de iluminación, o puede llevar cuarenta. Ambos pueden ser proyectos extraordinarios. La diferencia no está en qué tan costosos son los materiales — está en cuánto pensamiento hay detrás de dónde van, hacia dónde apuntan, con qué superficie dialogan y qué atmósfera construyen. Eso es lo que define si un espacio se siente bien o no.
El diseño de iluminación no es un lujo de proyectos grandes. Es una decisión que transforma cualquier espacio, independientemente de su tamaño.
Para apartamentos, manejo una tarifa base de un millón doscientos mil pesos, y a partir de los 120 metros, cobro diez mil pesos por metro cuadrado. Es una estructura pensada para que el servicio sea accesible desde espacios pequeños, sin que eso comprometa la profundidad del trabajo.
Para proyectos rurales — fincas, casas de campo, haciendas — la tarifa tiene un descuento del cincuenta por ciento y conlleva también unas tarifas de viáticos para los viajes. Una casa de trescientos metros que en la ciudad costaría tres millones de pesos en honorarios, en un entorno rural cuesta un millón quinientos mil. Es una forma de reconocer que estos proyectos tienen una lógica distinta, y de hacer el servicio accesible fuera de la ciudad.
Hay algo más que me parece importante mencionar: parte de estos honorarios puede abonarse a la compra de las luminarias del proyecto. Es decir, lo que pagas por el diseño no desaparece — una parte se convierte en inversión directa en los materiales que van a quedarse en tu espacio. Ese es un detalle que cambia la ecuación para muchas personas.
Cada proyecto tiene sus propias circunstancias. El precio es una conversación, no una cifra fija escrita en piedra.
Y digo esto porque es verdad. A veces hay condiciones que simplifican el trabajo. Otras veces hay complejidades que ameritan una revisión —techos de placa maciza, una distribución eléctrica difícil, materiales que necesitan un tratamiento particular de luz, espacios que requieren más tiempo de análisis antes de proponer cualquier cosa. Todo eso influye.
Lo que sí puedo decir con certeza es esto: en todos los años que llevo haciendo este trabajo, no he visto un caso en que una buena decisión de iluminación no haya valido la pena. No porque sea una frase bonita, sino porque la luz define cómo se percibe absolutamente todo lo demás en un espacio. El mobiliario, los materiales, la arquitectura. Todo.

Si tienes un proyecto en mente y no sabes si entra en tu presupuesto, escríbeme. Esa conversación no te cuesta nada, y casi siempre aclara más de lo que uno imagina.



Comentarios